El Final de la Era de la Iglesia, ... y Después

 

Capítulo 12

 

El mandato de Dios al creyente. La prueba final

 

    Hasta aquí en este estudio hemos aprendido mucho acerca de “Los Tiempos y las Estaciones” del plan de Dios para salvación. Hemos visto que Dios tiene tres estaciones del Evangelio, en los cuales puede ser visto el fruto. Vimos anteriormente la lluvia temprana “justa” del Antiguo Testamento, la cual produjo el primero de las primicias, que fue el Señor Jesucristo. Hemos visto la estación de las primicias o primeros frutos, que fue la Era de la Iglesia, y finalmente, vimos que estamos en la estación final, la lluvia tardía, en la cual Dios está recogiendo la cosecha final antes del Día del Juicio. Estamos tan agradecidos de saber que Dios aún está salvando en estos días de oscuridad espiritual en las iglesias. El está salvando una gran multitud que nadie puede contar, pero esta salvación se realiza fuera de las iglesias. Esta es la lluvia tardía. También aprendimos que estas tres estaciones están separadas por tiempos de escasez espiritual o hambre espiritual. En los días de Jesús, casi ninguno fue salvo, a pesar de la predicación perfecta del Señor Jesucristo por tres años y medio. También aprendimos que la Gran Tribulación, en la que ya estamos bien adentrados, comenzó con otra escasez espiritual, en la cual Dios quitó el Evangelio. Pero, nuestro aliento es que en la segunda parte de la Gran Tribulación, Dios comenzó la lluvia tardía, en la cual está salvando a una gran multitud a través de todo el mundo, fuera de las iglesias y las congregaciones. También aprendimos que esta Gran Tribulación comenzó con el final de la Era de la Iglesia, en la cual Dios ha terminado con el uso de las iglesias para evangelizar al mundo. En realidad, las iglesias están ahora bajo el juicio de Dios, ya que el juicio comienza en la Casa de Dios (I Pedro 4:17).
    Dado que hemos aprendido todo esto, debemos ahora escudriñar la Biblia para ver lo que Dios ha mandado en cuanto a nuestra relación con la iglesia local. ¿Tiene Dios una instrucción para nosotros concerniente a nuestra relación con las iglesias y congregaciones? Quizá yo esté asistiendo a una iglesia razonablemente fiel; quizá se trata de la iglesia más fiel en mi aldea o pueblo, y nuestra iglesia no enseña muchas de las doctrinas erróneas mencionadas en este estudio. ¿Tiene Dios algún mandamiento para mí, especialmente que ha yemos visto cómo las iglesias están hoy bajo el juicio de Dios? De seguro que esto no puede incluir a mi iglesia fiel, ¿o puede?

Los creyentes deben salir de sus iglesias       

    Vamos a ver que Dios tiene un mandamiento específico para todos los creyentes, y que ese mandamiento es que ellos deben salir de sus iglesias. Para repetirlo, veremos que Dios ha mandado que los creyentes deben salir de sus iglesias. No importa cuán fieles parezcan sus iglesias, Dios ha mandado a Su pueblo a abandonar sus iglesias. Veremos cinco pasajes específicos que dan este mandato a los creyentes hoy. Realmente, Dios solamente tendría que decírnoslo una vez. Como siervos fieles, sólo se nos tendría que decir una vez. Sin embargo, Dios en su misericordia maravillosa, nos lo ha dicho en muchas maneras diferentes. Veremos que Dios no ha dado excepciones a este mandato. El ha mandado a todos y cada uno de los creyentes a dejar su iglesia. A lo largo del camino, veremos muchos otros pasajes paralelos que apoyan este mandato, y muestran cómo Dios ha dado mandatos similares en el pasado. Al ir estudiando este pasaje, oremos que Dios nos de obediencia tan sólo a Su Palabra.

Primer pasaje

    Miremos otra vez Mateo 24:15-16:

Por tanto, cuando veáis en el lugar santo la abominación desoladora de que habló el profeta Daniel (el que lee, entienda), entonces los que estén en Judea, huyan a los montes.

    Hemos visto que la abominación desoladora es Satanás. Este versículo habla de un tiempo cuando veremos a Satanás en el lugar santo. Hemos aprendido que el lugar santo es donde el Evangelio está. A través de toda la era de la iglesia ese lugar solamente podría ser las iglesias locales a las que se dió el mandato de llevar el Evangelio a todo el mundo. La abominación desoladora estando en el lugar santo se identifica, como hemos visto repetidamente, con la Gran Tribulación. Leemos en Mateo 24, versículo 21:

Porque habrá entonces gran tribulación, cual no la ha habido desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá.

    Estamos ciertos que este tiempo terrible será precisamente poco antes del fin del mundo. Mateo 24:29, declara:

E inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el sol se oscurecerá, y la luna no dará su resplandor, y las estrellas caerán del cielo. y las potencias de los cielos serán conmovidas.

    El versículo 21 nos da el escenario de Mateo 24, que está hablando del día de hoy, el tiempo de la Gran Tribulación. El versículo 29 nos dice lo que sigue inmediatamente después de la Gran Tribulación, es decir, el fin del mundo y el Día del Juicio. Así que, podemos ver de esto y de nuestro estudio hasta aquí, que el escenario del versículo 15 y 16 es hoy. También hemos visto que el “lugar santo”que Dios tiene en mente son las iglesias y las congregaciones a través de todo el mundo. Estos son los lugares que Dios había puesto aparte para Su trabajo durante los pasados 1900 años de la era de la iglesia. Pero, vemos el mandato en los versículos 15 y 16. Cuando veamos a Satanás, que es la abominación desoladora, estando en las iglesias (el lugar santo), entonces Dios ha dado el mandato de que los creyentes deben huir.
    Note que en el versículo 15, Dios usó la frase: “Cuando veáis la abominación desoladora...”. El no dijo, cuando “experimentéis”. Como hemos visto anteriormente, podemos ver cómo Satanás está ya gobernando en las iglesias y congregaciones. Podemos ver tanto de nuestra propia experiencia como de la Biblia que él está gobernando. Esta es prueba de que Satanás ha tomado su asiento en el templo, y por lo tanto el tiempo ha llegado cuando Mateo 24:15 está cumplido, entonces los creyentes deben huir de Judea.
    Note que la prueba que Dios dió a los creyentes no era que cuando vieran a Satanás obviamente gobernando en sus propias iglesias locales, sino cuando lo vieran gobernando en el “lugar santo”. El lugar santo es el templo, y el templo incluye a todas las iglesias y congregaciones a través de todo el mundo. En este estudio, hemos visto que él está ya gobernando en las congregaciones a través de todo el mundo, así que la prueba de Mateo 24:15 está cumplida indiscutiblemente. Por tanto, Cristo ha ordenado que debemos marcharnos de la iglesia.
    La tierra de “Judea” incluía Jerusalén y el área a su alrededor. Esta palabra “Judea” en el Griego del Nuevo Testamento es muy cercana a la palabra “Judío”, así que espiritualmente, se identifica con la palabra “Judío”. Los “Judíos” que Dios tiene en mente son aquellos de Romanos 2:28-29, los creyentes verdaderos. Así que, cuando Dios ordena salir de “Judea”, está
ordenando a los creyentes que deben salir de la tierra de los creyentes, de la expresión corporal del reino de Dios. Ellos no pueden dejar el reino eterno de Dios, pero pueden salir del cuerpo externo, de las iglesias y las congregaciones. Ellas son el lugar santo, son la Judea que existe hoy. Los creyentes deben dejar las iglesias porque el Espíritu Santo las ha dejado y le ha dado el gobierno a Satanás.
    Por consiguiente, Mateo 24:15-16 está diciendo a los creyentes que deben dejar el reino visible de Dios, las iglesias y congregaciones. Tenemos que huir a las “montañas”, las cuales representan a Dios mismo (Salmo 121:1).
    Así que, podemos ver que Dios ha dado el mandato de que cuando hayamos alcanzado los tiempos en que estamos ahora, con Satanás gobernando en las congregaciones, debemos salir.   

Segundo pasaje

    Miremos un pasaje paralelo, Lucas 21:20-21:

Pero cuando viereis a Jerusalén rodeada de ejércitos, sabed entonces que su destrucción ha llegado. Entonces los que estén en Judea, huyan a los montes; y los que en medio de ella, váyanse; y los que estén en los campos, no entren en ella.

    El versículo 21 es muy similar a Mateo 24:15-16. De nuestros estudios precedentes, hemos visto que estos versículos solamente pueden estar hablando de la Gran Tribulación justo antes del regreso de Cristo. La Jerusalén en consideración aquí tienen que ser las iglesias y las congregaciones. Aprendimos que Gálatas 4:25-26 nos dicen que las iglesias están formadas de la “Jerusalén de arriba”, la cual son los verdaderos creyentes, y la Jerusalén de abajo, que son los no salvos dentro de las iglesias que piensan que son salvos. En Lucas 21:20-21, Dios usa el lenguaje de “Jerusalén rodeada de ejércitos”. Este lenguaje es muy similar a Apocalipsis 20:7-9:

Cuando los mil años se cumplan, Satanás será suelto de su prisión, y saldrá a engañar a las naciones que están en los cuatro ángulos de la tierra, a Gog y a Magog, a fin de reunirlos para la batalla; el número de los cuales es como la arena del mar. Y subieron sobre la anchura de la tierra, y rodearon el campamento de los santos y la ciudad amada; y de Dios descendió fuego del cielo, y los consumió.

    En este pasaje, Dios usa el lenguaje “campamento de los santos”, mientras que en Lucas 21 vemos “Jerusalén”. Ambos pasajes están hablando del mismo tiempo. Es el tiempo cuando los “ejércitos” de Satanás han rodeado al Reino de Dios corporal. A través de todo este estudio, hemos visto cómo hemos llegado al tiempo cuando Dios ha enviado a Satanás con sus ejércitos para rodear y destruir a las iglesias. Podemos ver que estos juicios han sido cumplidos. En Lucas 21:20-21, tenemos el mismo mandato que está en Mateo 24. Dios repite su orden, de que los creyentes, esos en Judea, deben salir. Este es otro mandato directo para nosotros hoy, de que debemos salir de la iglesia.     

Tercer pasaje

    Vemos un lenguaje similar en Marcos 13:14, el cual dice:

Pero cuando veáis la abominación desoladora de que habló el profeta Daniel, puesta donde no debe estar (el que lee, entienda), entonces los que estén en Judea huyan a los montes.

    Alguno podría preguntarse por qué mencionaríamos este pasaje también. Es importante porque Dios lo ha dado. Muchas cosas que Jesús dijo e hizo fueron mencionadas solamente una vez en los Evangelios, pero este tiempo importante, este tiempo cuando estamos viendo el juicio de Dios sobre las iglesias (I Pedro 4:17), es mencionado en estos tres evangelios. Este versículo es muy similar a Mateo 24:15, pero Dios cambia el lenguaje un poco. En Mateo 24, Dios dice que Satanás estará en el “lugar santo”. En Marcos 13, Dios dice que está puesta “donde no debe estar”.
    Las iglesias y congregaciones son un lugar donde Satanás no debería estar. El no pertenece allí. Cuando consideramos pasajes como I Timoteo 3, el cual da las reglas que Dios ha establecido para el liderazgo de las iglesias, vemos tan sólo un ejemplo de la protección que Dios ha provisto para la iglesia a través de toda la era del Nuevo Testamento. Esta protección específica eran las reglas cuidadosas que tienen que seguirse en la selección de ancianos y diáconos. Pero las iglesias han hecho a un lado esas reglas, y muchas otras reglas, y han rechazado la protección que Dios ha provisto.

    Si fuéramos a examinar cuidadosamente la Viña de Isaías 5:1-7 y la Jerusalén de Ezequiel 16, veremos que ellas están hablando de las iglesias y congregaciones del Nuevo Testamento. En estos pasajes vemos ejemplos del gran cuidado de Dios por la iglesia corporal. Con tal cuidado, podemos ver por qué Dios dice que las iglesias son un lugar donde Satanás “no debe estar”. Dios ha provisto una protección cuidadosa tal, que Satanás nunca debería haber podido gobernar en las iglesias.
    No obstante, como hemos visto en este estudio, las iglesias han rechazado las normas de Dios; han rechazado las reglas que Dios dió para el liderazgo en I Timoteo 3. Han rechazado la Biblia como la autoridad, y establecido su propia autoridad. El resultado es que Satanás ha sido nombrado por Dios para tener autoridad donde él “no debe estar”.

Cuarto pasaje

    Para nuestro siguiente texto de prueba de que Dios ha mandado a los creyentes a salir de las iglesias, miraremos Lucas 21:5-6, que dice:

Y a unos que hablaban de que el templo estaba adornado de hermosas piedras y ofrendas votivas, dijo: En cuanto a estas cosas que veis, días vendrán en que no quedará piedra sobre piedra, que no sea destruida.

¿De cuál templo estaba hablando Cristo?

    Cuando muchos examinan este pasaje, rápidamente llegan a la conclusión de que Jesús está hablando de la destrucción del templo físico en Jerusalén en el año 70 D.C. por los Romanos. Incluso mucha gente que reconoce que Mateo 24, Lucas 21, y Marcos 13 están mayormente hablando del fin del mundo, todavía sostendrán la idea que este versículo y su compañero Mateo 24:1-2 están hablando del evento del año 70 D.C. Sin embargo, debemos leer el pasaje y sus versículos circundantes muy cuidadosamente si es que deseamos llegar a la verdad.
    Miremos de cerca los versículos acompañantes en Mateo 24. Leemos en los versículos 1 a 5:

1Cuando Jesús salió del templo y se iba, se acercaron sus discípulos para mostrarle los edificios del templo.

2Respondiendo él, les dijo: ¿Veis todo esto? De cierto os digo, que no quedará aquí piedra sobre piedra, que no sea derribada.

3Y estando él sentado en el monte de los Olivos, los discípulos se le acercaron aparte, diciendo: Dinos, ¿cuándo serán estas cosas, y qué señal habrá de tu venida, y del fin del siglo?

4Respondiendo Jesús, les dijo: Mirad que nadie os engañe.

5Porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo; y a muchos engañarán.

    Ud. notará en el versículo 3 que los discípulos vinieron y preguntaron a Jesús cúando sucederían estas cosas, y cuál sería la señal de Su venida, y del fin del mundo. Dios guía a los discípulos a formular la pregunta que nos dice cuándo sería el tiempo cuando “no quedará piedra sobre piedra”. El tiempo es en el fin del mundo, al tiempo de Su venida.
    Note la primera señal que Jesús dió de cuándo no sería dejada piedra sobre piedra. Esa señal es que vendrán hombres para engañar como falsos cristos. Ellos serán eficaces engañando a muchos. Vemos esto en el versículo 5. La prueba que Jesús nos da para cuando “no será dejada piedra sobre piedra” es que falsos cristos vendrán y engañarán a muchos. Esto armoniza con Mateo 24:24, el cual dice:

Porque se levantarán falsos Cristos, y falsos profetas, y harán grandes señales y prodigios, de tal manera que engañarán, si fuere posible, aun a los escogidos.

    Mateo 24:24 amplía la explicación de los versículos 4 y 5, y como hemos visto en este estudio, Mateo 24:24 está hablando de hoy. De modo que, vemos que cuando Cristo dijo: “No quedará piedra sobre piedra”, no puede estar hablando acerca del año 70 D.C., sino que está hablando de nuestros días.
    Una prueba aún más fuerte de esto se encuentra en Mateo 24:1. Observe lo que dice la Biblia que Jesús vió: “... los edificios del templo”. Fíjese que la palabra “edificios” es plural. Esto significa que este pasaje no tan sólo está hablando del templo mismo, sino de todos los edificios relacionados, que incluirían el Muro Occidental de los Lamentos y la fundación del templo, ambos eran parte integral de la misma estructura de piedra. Si Dios estaba hablando solamente del templo mismo, hubiera usado una frase singular como “el edificio del templo”. Sin embargo, Dios pone muy cuidadosamente una palabra plural aquí. Marcos 13:1-2 también tiene el mismo lenguaje
plural. De Gálatas 3:16, podemos ver que Dios es muy cuidadoso acerca del uso de las palabras plural y singular.
    Por tanto, podemos saber con certeza que Lucas 21:5-6 y Mateo 24:1-2 no están hablando de la destrucción del templo físico en Jerusalén en el año 70 D.C., sino sólo puede estar refiriéndose a la destrucción de las iglesias y congregaciones de nuestro día.   

No quedará piedra sobre piedra: No quedarán iglesias fieles

    Por consiguiente, ahora podemos entender lo que Dios está diciendo en Lucas 21:5-6:

Y a unos que hablaban de que el templo estaba adornado de hermosas piedras y ofrendas votivas, dijo: En cuanto a estas cosas que veis, días vendrán en que no quedará piedra sobre piedra, que no sea destruida.

    Ahora podemos ver lo que Dios está diciendo. El está diciendo que no quedará ni una tan sola iglesia que sea todavía reconocida por Dios como parte de Su Templo. En I Corintios 3, Dios explica cómo cada creyente es oro, plata y piedras preciosas en el templo de Dios. Por tanto, cada congregación local es parte de ese templo. Cada creyente verdadero en esa iglesia es una piedra preciosa viviente que ha sido edificada dentro de la estructura del templo espiritual. Sin embargo, cuando Cristo dice que no quedaría piedra sobre piedra, está diciendo que no habrá ninguna congregación que todavía sea reconocida por Dios como parte de ese templo. Si hubiera todavía una iglesia dejada que fuera reconocida por Dios, entonces sería una parte pequeña del templo, con algunas piedras sobre piedras. Pero, Cristo dijo que no habría ninguna estructura dejada. Todas las iglesias estarán muertas a la vista de Dios.

¿Cuál es la conclusión para el creyente?

    ¿Cuál es la conclusión necesaria para el creyente? Si su iglesia ya no es reconocida por Dios, ya no es más la iglesia de Cristo, entonces esta tiene que estar bajo el gobierno de alguien más. Esto es exactamente lo que II Tesalonicenses 2 nos está diciendo. El Espíritu Santo ha sido quitado, y Satanás ha tomado su asiento en el templo. El está gobernando. Ellos no pueden quedarse pues Satanás es hoy el gobernante. Este pasaje nos está diciendo que no será dejada una iglesia reconocida por Dios. Por lo tanto, los creyentes deben salir.
    Recuerde que los verdaderos creyentes son instruidos en Lucas 21:20 a salir de Jerusalén en nuestro día. Así, hemos aprendido que el tiempo ha llegado ya cuando tenemos que dejar nuestras iglesias y congregaciones aunque debemos continuar reuniéndonos para tener compañerismo con otros creyentes verdaderos fuera de la iglesia (Hebreos 10:25).
    Pero la pregunta una vez más debe plantearse: Si una iglesia sinceramente trata de quitar todas sus doctrinas erróneas (sus lugares altos espirituales), y si todavía tiene creyentes verdaderos dentro de ella, ¿por qué no puede continuar como una congregación viable y bendecida? En respuesta a esta pregunta, tenemos que considerar cuidadosamente lo que Dios ha dicho.
    Acabamos de estar aprendiendo que Dios ha declarado que no será dejada piedra sobre piedra. Si Dios ha declarado esto, entonces significa que Dios está declarando que Su intención es que no serán dejadas iglesias para representar el reino de Dios. Si una iglesia insiste que todavía está reconocida por Dios, entonces ella está tratando de tener una pequeña parte en el templo de Dios. Los creyentes (piedras) en esa iglesia todavía están en su lugar en el templo de Dios. Pero eso no puede ser porque Dios declara que no será dejada piedra sobre piedra. Esto significa que el uso de Dios de las iglesias y congregaciones ha llegado a su fin.

    El hecho de que esta orden de salir de la iglesia tiene que ser obedecida por todo creyente es enfatizado por el lenguaje de Lucas 21:5, 6 donde Dios declara que en el templo no sería dejada piedra sobre piedra que no sea derribada. Ya hemos aprendido que de acuerdo a I Corintios 3 el templo es la iglesia corporal que Dios ha estado construyendo por más de 1900 años. Este es el templo del cual Lucas 21:5, 6 está diciendo que no será dejada piedra sobre piedra que no sea derribada. Por consiguiente, los creyentes deben salir de la iglesia.

Quinto pasaje: ¿A quién representa la Babilonia caida?

    Cuando un rey de cualquier nación ha conquistado a una ciudad, la cual está ahora gobernada por el rey conquistador, esa ciudad ha llegado a ser parte integral del reino del rey conquistador. Así, debemos entender, como aprendimos de II Tesalonicenses 2:4, que Satanás está gobernando en las iglesias y congregaciones durante el período de la Gran Tribulación de nuestro tiempo, y aquellas iglesias y congregaciones han venido a ser la Babilonia espiritual. Son una Babilonia caída porque están bajo la ira de Dios. Miremos ahora a Babilonia en el libro de Apocalipsis, para ver lo que Dios nos dice de Babilonia y cómo las iglesias hoy son llamadas “Babilonia”.
    Primero leemos de Babilonia en Apocalipsis, capítulo 14, donde Dios ha estado discutiendo la adoración de la bestia y su imagen y de quienes reciben la marca de la bestia en sus frentes o en su mano. Apocalipsis 14:8 y 9, declaran:

Otro ángel le siguió, diciendo: Ha caído, ha caído Babilonia, la gran ciudad, porque ha hecho beber a todas las naciones del vino del furor de su fornicación. Y el tercer ángel los siguió, diciendo a gran voz: Si alguno adora a la bestia y a su imagen, y recibe la marca en su frente o en su mano,

    Este versículo enfatiza que ella ha caído porque hizo a todas las naciones beber del vino del furor de su fornicación. Verdaderamente esta Babilonia está relacionada con la bestia y su imagen. Ya hemos aprendido que la bestia es Satanás y la imagen de la bestia son las iglesias y las congregaciones donde Satanás está gobernando durante el período de la Gran Tribulación.
    Ahora podemos probar que la Babilonia de Apocalipsis 14:8,9 son las iglesias y congregaciones de hoy, acudiendo al último versículo de Apocalipsis 18. Allí encontramos la oración concluyente en relación a esta Babilonia, y leemos:

Y en ella se halló la sangre de los profetas y de los santos, y de todos los que han sido muertos en la tierra.

    Además, leemos en Apocalipsis 17:6:

Vi a la mujer ebria de la sangre de los santos, y de la sangre de los mártires de Jesús; y cuando la vi, quedé asombrado con gran asombro.

    ¿Se aplica esta terrible acusación de asesinato a las iglesias y congregaciones? ¡Qué idea más terrible!
    La verdad es que sí se aplica a las iglesias y congregaciones. Primeramente examinemos un principio que Cristo dió a conocer en Lucas 13:33, 34. Allí leemos:

... porque no es posible que un profeta muera fuera de Jerusalén. ¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas, y apedreas a los que te son enviados!...

    Estamos viendo que Cristo dice que quien mata a los profetas es la iglesia. Recuerde que la Iglesia es el Israel del Nuevo Testamento, también llamada Jerusalén. Cristo no está solamente diciendo que la iglesia mata a los profetas, sino que los profetas son muertos solamente por la iglesia y no por el mundo. A primera vista esto puede parecer sorprendente, pero es comprensible cuando nos damos cuenta que el mundo no distingue entre el verdadero Evangelio y los falsos evangelios. Así que, si ellos están deseando matar a gente religiosa, matarán a gente de todos los evangelios. De modo que están realmente matando “gente”. Sin embargo, es la iglesia la que no quiere el Evangelio verdadero, así como Israel no lo quiso tampoco. Por tanto, la iglesia enfoca su ataque sobre aquellos del verdadero Evangelio. Por tanto, ellos son quienes matan a los profetas. Podríamos pensar que es el mundo quien mata a los profetas, pero al estudiar la Biblia, obtenemos el mensaje claro de que se trata de la iglesia, el cuerpo externo, que mata a los profetas.
    Aún más enfáticamente, leemos en Mateo 23:34, 35, donde Jesús acusa a Jerusalén con las palabras:

Por tanto, he aquí yo os envío profetas y sabios y escribas; y de ellos, a unos mataréis y crucificaréis, y a otros azotaréis en vuestras sinagogas, y perseguiréis de ciudad en ciudad; para que venga sobre vosotros toda la sangre justa que se ha derramado sobre la tierra, desde la sangre de Abel el justo hasta la sangre de Zacarías hijo de Berequías, a quien matasteis entre el templo y el altar.

    Fíjese en el lenguaje similar a Apocalipsis 18:24:

Apocalipsis 18:24: ... y de todos los que han sido muertos en la tierra.
Mateo 23:35: ...toda la sangre justa que se ha derramado sobre la tierra.

    Recuerde que leímos en Juan 16:2 que los creyentes son echados de las sinagogas (el lugar donde los creyentes se reúnen), y esto es referido como homicidio sobre los creyentes.
    Recuerde que aprendimos también que “Jerusalén” durante el período de la Gran Tribulación solamente puede ser “las iglesias y las congregaciones”. Pero Apocalipsis 18:24 enseña que esta organización homicida es llamada Babilonia.
    Dicho sea de paso, nos preguntamos por qué el homicidio sobre Abel es referido en el contexto de Jerusalén. De este pasaje, aprendemos que Jerusalén es donde la verdad del Evangelio se exhibe. Es donde el Espíritu Santo está salvando activamente. Abel fue un verdadero creyente. Por lo tanto, el Espíritu Santo estaba con Abel.
    Por consiguiente, él en su época pudo identificarse con el lugar Santo. En los días anteriores a que Jesús comenzara a predicar, Jerusalén había sido también el lugar en el cual estaba obrando el Espíritu Santo. La presencia de Dios fue simbolizada por el Lugar Santísimo dentro del templo.
    Esto nos ayuda a entender por qué las iglesias y congregaciones de la era de la iglesia son llamadas Jerusalén. El Espíritu Santo estaba obrando dentro de ellas para salvar personas.
    Esto también explica declaraciones tales como Zacarías 14:2 la cual enseña que Jerusalén será tomada, y la mitad de la ciudad irá en cautividad y el residuo del pueblo no será cortado de la ciudad. Este versículo está enseñando que las iglesias y congregaciones son tomadas por Satanás. Los verdaderos creyentes son echados de las iglesias a raíz de que la abominación desoladora ha entrado al lugar Santo (Mateo 24:15). Por tanto, ellos tienen que abandonar la ciudad. Pero no son cortados de la ciudad. Y esto es así porque, a pesar de que ellos fueron echados de las iglesias y congregaciones, el Espíritu Santo está todavía en medio; así que espiritualmente todavía están identificados con Jerusalén.
    Otra prueba de que Babilonia se refiere a las iglesias y congregaciones durante la Gran Tribulación se encuentra en Apocalipsis 18:2, que dice:

Y clamó con voz potente, diciendo: Ha caído, ha caído la gran Babilonia, y se ha hecho habitación de demonios y guarida de todo espíritu inmundo, y albergue de toda ave inmunda y aborrecible.

    Note que este versículo dice que Babilonia “se ha hecho habitación de demonios”. Si Babilonia representara al mundo, Dios no usaría la expresión “se ha hecho” porque desde la caída, el mundo ha sido siempre habitación de demonios. Sin embargo, ahora con Satanás gobernando en la iglesia, la iglesia se ha hecho la habitación de demonios en la Gran Tribulación. Así que, este versículo ayuda a confirmar que hemos comprendido apropiadamente que Babilonia aquí está hablando de las iglesias y congregaciones de nuestro día, la Gran Tribulación.

Jerusalén se convierte en Babilonia

    Regresando a Apocalipsis 18, hemos aprendido que las iglesias y congregaciones habían sido llamadas Jerusalén pero ahora son llamadas Babilonia. ¿Cómo puede ser eso?
    Para responder a esta pregunta, debemos recordar que Jerusalén es donde el Espíritu Santo debería estar presente. Esto es así del mismo modo que Jerusalén en la época de Jesús fue la Ciudad Santa porque en ella estaba localizado el templo dentro del cual se encontraba el Lugar Santísimo.
    Cuando Jesús estaba colgado de la cruz y el velo del templo fue roto, el Lugar Santísimo ya no fue santo. Por tanto, el templo ya no era santo y Jerusalén ya no fue más la Ciudad Santa.
    La Jerusalén real y su Lugar Santo al continuar localizado en la tierra se desplazó hacia las iglesias y congregaciones en las cuales el Espíritu Santo ha estado obrando a través de toda la era de la Iglesia. Por eso es que en Mateo 24:15, leemos:

Por tanto, cuando veáis en el lugar santo la abominación desoladora de que habló el profeta Daniel (el que lee, entienda)...

Las iglesias del Nuevo Testamento fueron el lugar santo

    Las iglesias del Nuevo Testamento fueron el Lugar Santo porque Dios, el Espíritu Santo, estaba presente dentro de ellas, aplicando la Palabra de Dios predicada a los corazones y vidas de quienes Dios estaba salvando.
    Pero II Tesalonicenses 2:7 nos habla de que vendría tiempo cuando el Espíritu Santo sería quitado de en medio y en Su lugar, el hombre de pecado (Satanás) estaría gobernando en el templo (las iglesias y congregaciones). Esto hace un paralelo con lo que leemos en Mateo 24:15, donde Dios declara que la abominación desoladora (Satanás) estaría en el lugar Santo (las iglesias y congregaciones en las cuales tiempo atrás el Espíritu Santo estaba obrando).

    Debemos recordar que Satanás espiritualmente es el rey o gobernardor de Babilonia. Si él está gobernando en las iglesias y congregaciones, entonces realmente éstas se han convertido en Babilonia. La iglesia local se ha convertido en ciudadela o palacio del reino de Satanás porque éste está sentado (gobernando) allí. Ahora podemos entender por qué en los Capítulos 17 y 18 y ya en Apocalipsis 14:8, las iglesias son llamadas Babilonia.

El mandato de Dios a los creyentes concerniente a Babilonia

    Ahora que podemos ver que Babilonia en los capítulos 14, 17 y 18 de Apocalipsis solamente puede estar refiriéndose a las iglesias y congregaciones de nuestros días, podemos entender el mandato que Dios nos ha dado en Apocalipsis 18:4.
    En Apocalipsis 18:4, Dios ordena:

Y oí otra voz del cielo, que decía: Salid de ella, pueblo mío, para que no seáis partícipes de sus pecados, ni recibáis parte de sus plagas.

    Podemos ver que tenemos nuestro quinto versículo que está mandando a los creyentes a que tienen que abandonar las iglesias y congregaciones. También, este versículo es atemorizante, porque Dios está advirtiendo que si permanecemos allí, estamos sujetos a las plagas. Las plagas a que Dios se refiere es ser lanzado al infierno para siempre jamás, es decir, sufrir la condenación eterna. ¡Qué versículo tan espantoso! Quiera Dios darnos sabiduría para ver la naturaleza tan seria de este asunto y el gran peligro de permanecer en una iglesia.
    Este mandato es paralelo al que se da, por ejemplo, en Lucas 21:20, 21:

Pero cuando viereis a Jerusalén rodeada de ejércitos, sabed entonces que su destrucción ha llegado. Entonces los que estén en Judea, huyan a los montes; y los que en medio de ella, váyanse; y los que estén en los campos, no entren en ella.

    Por eso es que Jesús dijo en Lucas 21:5, 6:

Y a unos que hablaban de que el templo estaba adornado de hermosas piedras y ofrendas votivas, dijo: En cuanto a estas cosas que veis, días vendrán en que no quedará piedra sobre piedra, que no sea destruida.

    Si Babilonia se refiriera a las naciones del mundo, entonces la orden de Apocalipsis 18:4 no tendría sentido. Los creyentes no tienen que dejar el mundo, sino que tienen que permanecer en el mundo hasta que Cristo venga o Dios los tome por medio de la muerte. Cuando Cristo venga, sacará a los creyentes de este mundo. Ellos no estarán obedeciendo el mandato de salir por su propia cuenta. La única forma como los creyentes podrían obedecer el mandato de salir del mundo sería matándose a sí mismos, pero eso sería contrario al mandato de Dios de que testifiquen al mundo. Por consiguiente, podemos tener seguridad adicional de que Babilonia se está refiriendo a las iglesias y congregaciones de nuestro día.

Salir de Babilonia: La prueba final de Dios

    Examinemos este asunto un poco más. Uno podría preguntar inmediatamente: “¿Que no es Babilonia una referencia a todo el reino de Satanás? ¿Que no está Dios en este mandato simplemente diciéndole a los creyentes que salgan del reino de Satanás, es decir, que sean salvos?”. Esto parece ser una declaración plausible.
    El problema es que el pueblo de Dios (mi pueblo), son aquellos a quienes Dios ya ha sacado espiritualmente del reino de Satanás y trasladado al reino del Señor Jesucristo (Colosenses 1:13). Sin embargo, habiendo sido hechos ciudadanos del reino de Dios, todavía tenemos que vivir en este mundo, el cual es la localización del reino de Satanás. La verdad es que tenemos que vivir en la Babilonia de este mundo, sirviendo a este mundo como embajadores del reino de Dios. Vivimos en la Babilonia de este mundo como vivió Daniel y sus tres amigos en su época. La única forma como podemos salir de la Babilonia de este mundo es muriendo. Sin duda, Dios no está ordenando esto en Apocalipsis 18:4.
    Sin embargo, cuando el rey de Babilonia está reinando en las iglesias, entonces estas iglesias se han vuelto Babilonia. Entonces sabemos que nosotros, que somos creyentes, tenemos que salir físicamente de esta Babilonia espiritual. Esta es una acción que todo creyente debe tomar.

    Dios ciertamente está asegurándose de que el verdadero creyente entienda el mensaje. El mandato es sonoro y claro. Cuando las iglesias y congregaciones son gobernadas por Satanás, cuando el Espíritu Santo ha salido de en medio, cuando la abominación desoladora está en el Lugar Santo, cuando Jerusalén ha quedado rodeada por ejércitos, cuando la Gran Tribulación ha comenzado, los creyentes deben salir de las iglesias. Esta no es una opción, este mandato no es para ser discutido, este mandato no está sujeto a nuestra opinión. Es un mandato para ser obedecido. Aquellos que desobedecen serán incluidos entre los que comienzan a experimentar el juicio de Dios.
    El énfasis e importancia de este mandato para aquellos que están dentro de las iglesias y congregaciones de hoy no es menos imperativo que el mandato dado a los habitantes de Judá cuando Babilonia estaba asaltando a Jerusalén, a la cual finalmente destruyó en el año 587 A.C. Ellos fueron mandados a salir de Jerusalén e ir como cautivos a Babilonia. ¿Pero no tenemos una contradicción? Judá fue mandada a salir como cautiva a Babilonia. En nuestros días, los creyentes son mandados a salir de Babilonia. ¿Cómo podemos entender esto?
    La Babilonia de Apocalipsis 17 y 18 no puede identificarse con ninguna entidad aparte de las iglesias y congregaciones de nuestros días. Algunos teólogos tratarían de identificarla con el mundo en su extensión. Sin duda, esto parece posible porque a Satanás, quien es representado por el rey de Babilonia, le ha sido dada la autoridad de gobernar sobre el mundo entero.
    Sin embargo, ya hemos aprendido que es Jerusalén quien mata a los profetas. Eso sólo nos asegura que Babilonia se refiere a las iglesias. También tenemos que reconocer que los creyentes tienen que salir de ella para no quedar sujetos a las plagas que salen de Babilonia (Apocalipsis 18:4). No podemos salir del mundo. No tenemos que amar al mundo, no tenemos que poner nuestra confianza en las cosas del mundo, pero no podemos salir del mundo. La verdad es, que tenemos que ser embajadores del reino de Dios al mundo.
    Por otra parte, tenemos que salir de las iglesias y congregaciones. No tenemos por qué permanecer en ellas por ninguna razón. Las iglesias son lugares de adoración. Quienes asisten están adorando al dios que gobierna en las iglesias. Antes del fin de la era de la iglesia, cualquier iglesia que fuera razonablemente fiel a la Palabra de Dios estaba adorando a Cristo. Al menos los creyentes verdaderos estaban adorando a Cristo, pero cuando la Gran Tribulación comenzó, Dios el Espíritu Santo ya no está mas en medio de la congregación. En su lugar, es Satanás quien está gobernando. Por tanto, sin darse cuenta, la congregación está adorando a Satanás. La iglesia se ha convertido en Babilonia. Quienes son creyentes verdaderos tienen un gran
deseo de obedecer los mandamientos de Dios. Por tanto, cuando ellos se dan cuenta en la Biblia que el tiempo ha llegado cuando el juicio de Dios está sobre las iglesias, ellos abandonarán las iglesias en obediencia a la orden de Dios.
    En verdad, quienes permanezcan en la iglesia pueden continuar haciendo toda clase de preguntas en cuanto a por qué no deben permanecer allí, pero el hecho es que ellos no están obedeciendo la orden de Dios de salir. Están tentando a Dios para ver si El en realidad hará lo que ha declarado. En realidad están actuando como la gente no salva que está argumentando de que un Dios bueno no haría esto o no haría lo otro. Dios está advirtiendo de las “plagas” del infierno para quienes permanezcan, tal como hemos leído en Apocalipsis 18:4.

Y oí otra voz del cielo, que decía: Salid de ella, pueblo mío, para que no seáis partícipes de sus pecados, ni recibáis parte de sus plagas

    ¡Oh, que todos podamos hacer caso de esta advertencia! Cuando combinamos la terrible advertencia de este versículo con todo lo demás que leemos en la Biblia acerca de este juicio, sabemos que los creyentes dejarán y deben dejar las iglesias locales.

    Podemos mirar este asunto desde otro punto de vista. ¿Nos damos cuenta de que cuando una iglesia está sujetando a sus miembros, insistiendo en que ella está permaneciendo fiel y que Dios todavía está salvando dentro de la iglesia, verdaderamente, están invocando la muerte espiritual sobre los que asisten? Si el Espíritu Santo ya no está más en medio de esa iglesia, quienes están presentes han sido atraídos hacia una trampa mortal. Dios ya no está salvando allí y no obstante su confianza es que por estar allí, Dios los podría salvar. ¡Qué situación más horrible! Mientras que están siendo convencidos a que deben permanecer en esa iglesia, no hay posibilidad de que la vida eterna les sea dada. Aun quienes creen que son salvos y están siendo convencidos a permanecer en esa iglesia están en una situación muy peligrosa. Su negativa a salir puede ser evidencia de que no son salvos aunque en sus propios corazones y mentes, ellos estén seguros de que son salvos.

    ¡Qué peligroso es permanecer en una iglesia!

Los creyentes son embajadores

    Debemos recordar que Babilonia es el reino de Satanás y gobernado por Satanás. El mundo entero es su reino porque todos los no salvos del mundo son esclavos de Satanás. Sin embargo, en el mundo, los verdaderos creyentes no adoran a Satanás. Ellos están en el mundo (Babilonia, el reino de Satanás), sirviendo como embajadores del reino de Dios. Están en el mundo, pero no son del mundo. Están en el mundo, dominio de Satanás, pero ellos sólo adoran a Cristo. Ellos son como el pueblo de Judá quienes fueron mandados a que dejaran Jerusalén e ir cautivos a Babilonia y allí tenían que hacer como leemos en Jeremías 29:4-7:

Así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel, a todos los de la cautividad que hice transportar de Jerusalén a Babilonia: Edificad casas, y habitadlas; y plantad huertos, y comed del fruto de ellos. Casaos, y engendrad hijos e hijas; dad mujeres a vuestros hijos, y dad maridos a vuestras hijas, para que tengan hijos e hijas; y multiplicaos ahí, y no os disminuyáis. Y procurad la paz de la ciudad a la cual os hice transportar, y rogad por ella a Jehová; porque en su paz tendréis vosotros paz.

    De la misma manera, durante estos días de la Gran Tribulación los creyentes deben salir de Jerusalén (las iglesias y congregaciones) y permanecer fuera de las iglesias en el mundo. Allí tienen ellos que buscar el bienestar de los pueblos del mundo por medio de llevar diligentemente el Evangelio. Por otra parte, Jerusalén en el año 587 A.C. era la ciudad en la cual adorar. Pero cayó bajo el gobierno de Babilonia. Por lo tanto, nadie debía permanecer allí, bajo el juicio de Dios, y perder sus vidas. Y como aprendimos antes en nuestro estudio, quienes trataron de permanecer en Jerusalén eventualmente perdieron sus vidas.
    Igualmente, la Jerusalén de nuestros días son las iglesias y congregaciones. Es en las iglesias que la adoración se está llevando a cabo. Desde el comienzo de la Gran Tribulación, a Satanás se le ha dado el derecho de reinar en las iglesias, así estas se han vuelto Babilonia de la cual los creyentes verdaderos deben huir.
    De esta manera, no hay contradicción. Tenemos que salir de Babilonia, de las iglesias, donde se adora a Satanás. Tenemos que salir al mundo que está también bajo el dominio de Satanás; pero salir como representantes,
como embajadores del reino de Dios. En ningún sentido debemos adorar a Satanás como lo adoran quienes permanecen en las iglesias.
    Quienes permanecen en las iglesias pueden argumentar, pueden disputar que están adorando a Dios y que de ninguna manera están adorando a Satanás. Pero ellos tienen que escuchar la evaluación de Dios de su situación. Recuerde que aprendimos en nuestro estudio de Apocalipsis 13 que quienes permanecen en las iglesias están adorando a la bestia y su imagen. Recuerde que el Espíritu Santo ya no está activo en las iglesias aplicando la Palabra de Dios predicada a los corazones y vidas de los no salvos. Es Satanás quien está reinando, tal como leemos en II Tesalonicenses 2:4:

El cual se opone y se levanta contra todo lo que se llama Dios o es objeto de culto; tanto que se sienta en el templo de Dios como Dios, haciéndose pasar por Dios.

    Así que, hemos visto cinco mandatos claros de salir de la iglesia. Dios solamente necesitaba decírnoslo una sóla vez, pero El nos lo ha dicho por lo menos estas cinco veces. Además, Dios nos ha dado muchos otros versículos que nos muestran que las iglesias están bajo el juicio de Dios. Satanás está ahora gobernando, y que el Espíritu Santo ha sido quitado y con El, la posibilidad de salvación dentro de las iglesias. Con todos estos versículos, Dios lo ha hecho claro. Si le amamos, debemos dejar la iglesia. Si no lo hacemos, hemos fallado esta prueba final.*




    * Para una discusión adicional de “Un Misterio: Babilonia” y la orden de salir de ella, por favor, vea el Apéndice A.

 

 


CAPÍTULO 13
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