El Final de la Era de la Iglesia, ... y Después
Hasta aquí en este estudio hemos aprendido mucho acerca
de “Los Tiempos y las Estaciones” del plan de Dios para salvación. Hemos
visto que Dios tiene tres estaciones del Evangelio, en los cuales puede ser
visto el fruto. Vimos anteriormente la lluvia temprana “justa” del Antiguo
Testamento, la cual produjo el primero de las primicias, que fue el Señor
Jesucristo. Hemos visto la estación de las primicias o primeros frutos, que fue
la Era de la Iglesia, y finalmente, vimos que estamos en la estación final, la
lluvia tardía, en la cual Dios está recogiendo la cosecha final antes del Día
del Juicio. Estamos tan agradecidos de saber que Dios aún está salvando en
estos días de oscuridad espiritual en las iglesias. El está salvando una gran
multitud que nadie puede contar, pero esta salvación se realiza fuera de las
iglesias. Esta es la lluvia tardía. También aprendimos que estas tres
estaciones están separadas por tiempos de escasez espiritual o hambre
espiritual. En los días de Jesús, casi ninguno fue salvo, a pesar de la
predicación perfecta del Señor Jesucristo por tres años y medio. También
aprendimos que la Gran Tribulación, en la que ya estamos bien adentrados,
comenzó con otra escasez espiritual, en la cual Dios quitó el Evangelio. Pero,
nuestro aliento es que en la segunda parte de la Gran Tribulación, Dios comenzó
la lluvia tardía, en la cual está salvando a una gran multitud a través de
todo el mundo, fuera de las iglesias y las congregaciones. También aprendimos
que esta Gran Tribulación comenzó con el final de la Era de la Iglesia, en la
cual Dios ha terminado con el uso de las iglesias para evangelizar al mundo. En
realidad, las iglesias están ahora bajo el juicio de Dios, ya que el juicio
comienza en la Casa de Dios (I Pedro 4:17).
Dado que hemos aprendido todo esto, debemos ahora
escudriñar la Biblia para ver lo que Dios ha mandado en cuanto a nuestra relación
con la iglesia local. ¿Tiene Dios una instrucción para nosotros concerniente a
nuestra relación con las iglesias y congregaciones? Quizá yo esté asistiendo
a una iglesia razonablemente fiel; quizá se trata de la iglesia más fiel en mi
aldea o pueblo, y nuestra iglesia no enseña muchas de las doctrinas erróneas
mencionadas en este estudio. ¿Tiene Dios algún mandamiento para mí,
especialmente que ha yemos visto cómo las iglesias están hoy bajo el juicio de
Dios? De seguro que esto no puede incluir a mi iglesia fiel, ¿o puede?
Vamos a ver que Dios tiene un mandamiento específico para todos los creyentes, y que ese mandamiento es que ellos deben salir de sus iglesias. Para repetirlo, veremos que Dios ha mandado que los creyentes deben salir de sus iglesias. No importa cuán fieles parezcan sus iglesias, Dios ha mandado a Su pueblo a abandonar sus iglesias. Veremos cinco pasajes específicos que dan este mandato a los creyentes hoy. Realmente, Dios solamente tendría que decírnoslo una vez. Como siervos fieles, sólo se nos tendría que decir una vez. Sin embargo, Dios en su misericordia maravillosa, nos lo ha dicho en muchas maneras diferentes. Veremos que Dios no ha dado excepciones a este mandato. El ha mandado a todos y cada uno de los creyentes a dejar su iglesia. A lo largo del camino, veremos muchos otros pasajes paralelos que apoyan este mandato, y muestran cómo Dios ha dado mandatos similares en el pasado. Al ir estudiando este pasaje, oremos que Dios nos de obediencia tan sólo a Su Palabra.
Miremos otra vez Mateo 24:15-16:
Por tanto, cuando veáis en el lugar santo la abominación desoladora de que habló el profeta Daniel (el que lee, entienda), entonces los que estén en Judea, huyan a los montes.
Hemos visto que la abominación desoladora es Satanás. Este versículo habla de un tiempo cuando veremos a Satanás en el lugar santo. Hemos aprendido que el lugar santo es donde el Evangelio está. A través de toda la era de la iglesia ese lugar solamente podría ser las iglesias locales a las que se dió el mandato de llevar el Evangelio a todo el mundo. La abominación desoladora estando en el lugar santo se identifica, como hemos visto repetidamente, con la Gran Tribulación. Leemos en Mateo 24, versículo 21:
Porque habrá entonces gran tribulación, cual no la ha habido desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá.
Estamos ciertos que este tiempo terrible será precisamente poco antes del fin del mundo. Mateo 24:29, declara:
E inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el sol se oscurecerá, y la luna no dará su resplandor, y las estrellas caerán del cielo. y las potencias de los cielos serán conmovidas.
El versículo 21 nos da el escenario
de Mateo 24, que está hablando del día de hoy, el tiempo de la Gran Tribulación.
El versículo 29 nos dice lo que sigue inmediatamente después de la Gran
Tribulación, es decir, el fin del mundo y el Día del Juicio. Así que, podemos
ver de esto y de nuestro estudio hasta aquí, que el escenario del versículo 15
y 16 es hoy. También hemos visto que el “lugar santo”que Dios tiene en
mente son las iglesias y las congregaciones a través de todo el mundo. Estos
son los lugares que Dios había puesto aparte para Su trabajo durante los
pasados 1900 años de la era de la iglesia. Pero, vemos el mandato en los versículos
15 y 16. Cuando veamos a Satanás, que es la abominación desoladora, estando en
las iglesias (el lugar santo), entonces Dios ha dado el mandato de que los
creyentes deben huir.
Note que en el versículo 15, Dios usó la frase: “Cuando
veáis la abominación desoladora...”. El no dijo, cuando
“experimentéis”. Como hemos visto anteriormente, podemos ver cómo Satanás
está ya gobernando en las iglesias y congregaciones. Podemos ver tanto de
nuestra propia experiencia como de la Biblia que él está gobernando. Esta es
prueba de que Satanás ha tomado su asiento en el templo, y por lo tanto el
tiempo ha llegado cuando Mateo 24:15 está cumplido, entonces los creyentes
deben huir de Judea.
Note que la prueba que Dios dió a los creyentes no era
que cuando vieran a Satanás obviamente gobernando en sus propias iglesias
locales, sino cuando lo vieran gobernando en el “lugar santo”. El lugar
santo es el templo, y el templo incluye a todas las iglesias y congregaciones a
través de todo el mundo. En este estudio, hemos visto que él está ya
gobernando en las congregaciones a través de todo el mundo, así que la prueba
de Mateo 24:15 está cumplida indiscutiblemente. Por tanto, Cristo ha ordenado
que debemos marcharnos de la iglesia.
La tierra de “Judea” incluía Jerusalén y el área
a su alrededor. Esta palabra “Judea” en el Griego del Nuevo Testamento es
muy cercana a la palabra “Judío”, así que espiritualmente, se identifica
con la palabra “Judío”. Los “Judíos” que Dios tiene en mente son
aquellos de Romanos 2:28-29, los creyentes verdaderos. Así que, cuando Dios
ordena salir de “Judea”, está
ordenando a los creyentes que deben salir de la tierra de los
creyentes, de la expresión corporal del reino de Dios. Ellos no pueden dejar el
reino eterno de Dios, pero pueden salir del cuerpo externo, de las iglesias y
las congregaciones. Ellas son el lugar santo, son la Judea que existe hoy. Los
creyentes deben dejar las iglesias porque el Espíritu Santo las ha dejado y le
ha dado el gobierno a Satanás.
Por consiguiente, Mateo 24:15-16 está diciendo a los
creyentes que deben dejar el reino visible de Dios, las iglesias y
congregaciones. Tenemos que huir a las “montañas”, las cuales representan a
Dios mismo (Salmo 121:1).
Así que, podemos ver que Dios ha dado el mandato de que
cuando hayamos alcanzado los tiempos en que estamos ahora, con Satanás
gobernando en las congregaciones, debemos salir.
Miremos un pasaje paralelo, Lucas 21:20-21:
Pero cuando viereis a Jerusalén rodeada de ejércitos, sabed entonces que su destrucción ha llegado. Entonces los que estén en Judea, huyan a los montes; y los que en medio de ella, váyanse; y los que estén en los campos, no entren en ella.
El versículo 21 es muy similar a Mateo 24:15-16. De nuestros estudios precedentes, hemos visto que estos versículos solamente pueden estar hablando de la Gran Tribulación justo antes del regreso de Cristo. La Jerusalén en consideración aquí tienen que ser las iglesias y las congregaciones. Aprendimos que Gálatas 4:25-26 nos dicen que las iglesias están formadas de la “Jerusalén de arriba”, la cual son los verdaderos creyentes, y la Jerusalén de abajo, que son los no salvos dentro de las iglesias que piensan que son salvos. En Lucas 21:20-21, Dios usa el lenguaje de “Jerusalén rodeada de ejércitos”. Este lenguaje es muy similar a Apocalipsis 20:7-9:
Cuando los mil años se cumplan, Satanás será suelto de su prisión, y saldrá a engañar a las naciones que están en los cuatro ángulos de la tierra, a Gog y a Magog, a fin de reunirlos para la batalla; el número de los cuales es como la arena del mar. Y subieron sobre la anchura de la tierra, y rodearon el campamento de los santos y la ciudad amada; y de Dios descendió fuego del cielo, y los consumió.
En este pasaje, Dios usa el lenguaje “campamento de los santos”, mientras que en Lucas 21 vemos “Jerusalén”. Ambos pasajes están hablando del mismo tiempo. Es el tiempo cuando los “ejércitos” de Satanás han rodeado al Reino de Dios corporal. A través de todo este estudio, hemos visto cómo hemos llegado al tiempo cuando Dios ha enviado a Satanás con sus ejércitos para rodear y destruir a las iglesias. Podemos ver que estos juicios han sido cumplidos. En Lucas 21:20-21, tenemos el mismo mandato que está en Mateo 24. Dios repite su orden, de que los creyentes, esos en Judea, deben salir. Este es otro mandato directo para nosotros hoy, de que debemos salir de la iglesia.
Pero cuando veáis la abominación desoladora de que habló el profeta Daniel, puesta donde no debe estar (el que lee, entienda), entonces los que estén en Judea huyan a los montes.
Alguno podría preguntarse por qué
mencionaríamos este pasaje también. Es importante porque Dios lo ha dado.
Muchas cosas que Jesús dijo e hizo fueron mencionadas solamente una vez en los
Evangelios, pero este tiempo importante, este tiempo cuando estamos viendo el
juicio de Dios sobre las iglesias (I Pedro 4:17), es mencionado en estos tres
evangelios. Este versículo es muy similar a Mateo 24:15, pero Dios cambia el
lenguaje un poco. En Mateo 24, Dios dice que Satanás estará en el “lugar
santo”. En Marcos 13, Dios dice que está puesta “donde no debe estar”.
Las iglesias y congregaciones son un lugar donde Satanás
no debería estar. El no pertenece allí. Cuando consideramos pasajes como I
Timoteo 3, el cual da las reglas que Dios ha establecido para el liderazgo de
las iglesias, vemos tan sólo un ejemplo de la protección que Dios ha provisto
para la iglesia a través de toda la era del Nuevo Testamento. Esta protección
específica eran las reglas cuidadosas que tienen que seguirse en la selección
de ancianos y diáconos. Pero las iglesias han hecho a un lado esas reglas, y
muchas otras reglas, y han rechazado la protección que Dios ha provisto.
Si fuéramos a examinar cuidadosamente la
Viña de Isaías 5:1-7 y la Jerusalén de Ezequiel 16, veremos que ellas están
hablando de las iglesias y congregaciones del Nuevo Testamento. En estos pasajes
vemos ejemplos del gran cuidado de Dios por la iglesia corporal. Con tal
cuidado, podemos ver por qué Dios dice que las iglesias son un lugar donde
Satanás “no debe estar”. Dios ha provisto una protección cuidadosa
tal, que Satanás nunca debería haber podido gobernar en las iglesias.
No obstante, como hemos visto en este estudio, las
iglesias han rechazado las normas de Dios; han rechazado las reglas que Dios dió
para el liderazgo en I Timoteo 3. Han rechazado la Biblia como la autoridad, y
establecido su propia autoridad. El resultado es que Satanás ha sido nombrado
por Dios para tener autoridad donde él “no debe estar”.
Para nuestro siguiente texto de prueba de que Dios ha mandado a los creyentes a salir de las iglesias, miraremos Lucas 21:5-6, que dice:
Y a unos que hablaban de que el templo estaba adornado de hermosas piedras y ofrendas votivas, dijo: En cuanto a estas cosas que veis, días vendrán en que no quedará piedra sobre piedra, que no sea destruida.
Cuando muchos examinan este pasaje, rápidamente
llegan a la conclusión de que Jesús está hablando de la destrucción del
templo físico en Jerusalén en el año 70 D.C. por los Romanos. Incluso mucha
gente que reconoce que Mateo 24, Lucas 21, y Marcos 13 están mayormente
hablando del fin del mundo, todavía sostendrán la idea que este versículo y
su compañero Mateo 24:1-2 están hablando del evento del año 70 D.C. Sin
embargo, debemos leer el pasaje y sus versículos circundantes muy
cuidadosamente si es que deseamos llegar a la verdad.
Miremos de cerca los versículos acompañantes en Mateo
24. Leemos en los versículos 1 a 5:
1Cuando Jesús salió del templo y se iba, se acercaron sus discípulos para mostrarle los edificios del templo.
2Respondiendo él, les dijo: ¿Veis todo esto? De cierto os digo, que no quedará aquí piedra sobre piedra, que no sea derribada.
3Y estando él sentado en el monte de los Olivos, los discípulos se le acercaron aparte, diciendo: Dinos, ¿cuándo serán estas cosas, y qué señal habrá de tu venida, y del fin del siglo?
4Respondiendo Jesús, les dijo: Mirad que nadie os engañe.
5Porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo; y a muchos engañarán.
Ud. notará en el versículo 3 que los
discípulos vinieron y preguntaron a Jesús cúando sucederían estas cosas, y
cuál sería la señal de Su venida, y del fin del mundo. Dios guía a los discípulos
a formular la pregunta que nos dice cuándo sería el tiempo cuando “no
quedará piedra sobre piedra”. El tiempo es en el fin del mundo, al
tiempo de Su venida.
Note la primera señal que Jesús dió de cuándo no sería
dejada piedra sobre piedra. Esa señal es que vendrán hombres para engañar
como falsos cristos. Ellos serán eficaces engañando a muchos. Vemos esto en el
versículo 5. La prueba que Jesús nos da para cuando “no será dejada piedra
sobre piedra” es que falsos cristos vendrán y engañarán a muchos. Esto
armoniza con Mateo 24:24, el cual dice:
Porque se levantarán falsos Cristos, y falsos profetas, y harán grandes señales y prodigios, de tal manera que engañarán, si fuere posible, aun a los escogidos.
Mateo 24:24 amplía la explicación
de los versículos 4 y 5, y como hemos visto en este estudio, Mateo 24:24 está
hablando de hoy. De modo que, vemos que cuando Cristo dijo: “No quedará
piedra sobre piedra”, no puede estar hablando acerca del año 70 D.C., sino
que está hablando de nuestros días.
Una prueba aún más fuerte de esto se encuentra en
Mateo 24:1. Observe lo que dice la Biblia que Jesús vió: “... los
edificios del templo”. Fíjese que la palabra “edificios” es
plural. Esto significa que este pasaje no tan sólo está hablando del templo
mismo, sino de todos los edificios relacionados, que incluirían el Muro
Occidental de los Lamentos y la fundación del templo, ambos eran parte integral
de la misma estructura de piedra. Si Dios estaba hablando solamente del templo
mismo, hubiera usado una frase singular como “el edificio del templo”. Sin
embargo, Dios pone muy cuidadosamente una palabra plural aquí. Marcos 13:1-2
también tiene el mismo lenguaje
Por consiguiente, ahora podemos entender lo que Dios está diciendo en Lucas 21:5-6:
Y a unos que hablaban de que el templo estaba adornado de hermosas piedras y ofrendas votivas, dijo: En cuanto a estas cosas que veis, días vendrán en que no quedará piedra sobre piedra, que no sea destruida.
Ahora podemos ver lo que Dios está diciendo. El está diciendo que no quedará ni una tan sola iglesia que sea todavía reconocida por Dios como parte de Su Templo. En I Corintios 3, Dios explica cómo cada creyente es oro, plata y piedras preciosas en el templo de Dios. Por tanto, cada congregación local es parte de ese templo. Cada creyente verdadero en esa iglesia es una piedra preciosa viviente que ha sido edificada dentro de la estructura del templo espiritual. Sin embargo, cuando Cristo dice que no quedaría piedra sobre piedra, está diciendo que no habrá ninguna congregación que todavía sea reconocida por Dios como parte de ese templo. Si hubiera todavía una iglesia dejada que fuera reconocida por Dios, entonces sería una parte pequeña del templo, con algunas piedras sobre piedras. Pero, Cristo dijo que no habría ninguna estructura dejada. Todas las iglesias estarán muertas a la vista de Dios.
¿Cuál es la conclusión necesaria para el creyente? Si su iglesia ya no es
reconocida por Dios, ya no es más la iglesia de Cristo, entonces esta tiene que estar bajo el gobierno de alguien más. Esto es exactamente lo que II Tesalonicenses 2 nos está diciendo. El Espíritu Santo ha sido quitado, y Satanás ha tomado su asiento en el templo. El está gobernando. Ellos no pueden quedarse pues Satanás es hoy el gobernante. Este pasaje nos está diciendo que no será dejada una iglesia reconocida por Dios. Por lo tanto, los creyentes deben salir.El hecho de que esta orden de salir de la iglesia tiene que ser obedecida por todo creyente es enfatizado por el lenguaje de Lucas 21:5, 6 donde Dios declara que en el templo no sería dejada piedra sobre piedra que no sea derribada. Ya hemos aprendido que de acuerdo a I Corintios 3 el templo es la iglesia corporal que Dios ha estado construyendo por más de 1900 años. Este es el templo del cual Lucas 21:5, 6 está diciendo que no será dejada piedra sobre piedra que no sea derribada. Por consiguiente, los creyentes deben salir de la iglesia.
Cuando un rey de cualquier nación ha
conquistado a una ciudad, la cual está ahora gobernada por el rey conquistador,
esa ciudad ha llegado a ser parte integral del reino del rey conquistador. Así,
debemos entender, como aprendimos de II Tesalonicenses 2:4, que Satanás está
gobernando en las iglesias y congregaciones durante el período de la Gran
Tribulación de nuestro tiempo, y aquellas iglesias y congregaciones han venido
a ser la Babilonia espiritual. Son una Babilonia caída porque están bajo la
ira de Dios. Miremos ahora a Babilonia en el libro de Apocalipsis, para ver lo
que Dios nos dice de Babilonia y cómo las iglesias hoy son llamadas
“Babilonia”.
Primero leemos de Babilonia en Apocalipsis, capítulo
14, donde Dios ha estado discutiendo la adoración de la bestia y su imagen y de
quienes reciben la marca de la bestia en sus frentes o en su mano. Apocalipsis
14:8 y 9, declaran:
Otro ángel le siguió, diciendo: Ha caído, ha caído Babilonia, la gran ciudad, porque ha hecho beber a todas las naciones del vino del furor de su fornicación. Y el tercer ángel los siguió, diciendo a gran voz: Si alguno adora a la bestia y a su imagen, y recibe la marca en su frente o en su mano,
Este versículo enfatiza que ella ha
caído porque hizo a todas las naciones beber del vino del furor de su fornicación.
Verdaderamente esta Babilonia está relacionada con la bestia y su imagen. Ya
hemos aprendido que la bestia es Satanás y la imagen de la bestia son las
iglesias y las congregaciones donde Satanás está gobernando durante el período
de la Gran Tribulación.
Ahora podemos probar que la Babilonia de Apocalipsis
14:8,9 son las iglesias y congregaciones de hoy, acudiendo al último versículo
de Apocalipsis 18. Allí encontramos la oración concluyente en relación a esta
Babilonia, y leemos:
Y en ella se halló la sangre de los profetas y de los santos, y de todos los que han sido muertos en la tierra.
Además, leemos en Apocalipsis 17:6:
Vi a la mujer ebria de la sangre de los santos, y de la sangre de los mártires de Jesús; y cuando la vi, quedé asombrado con gran asombro.
¿Se aplica esta terrible acusación de
asesinato a las iglesias y congregaciones? ¡Qué idea más terrible!
La verdad es que sí se aplica a las iglesias y
congregaciones. Primeramente examinemos un principio que Cristo dió a conocer
en Lucas 13:33, 34. Allí leemos:
... porque no es posible que un profeta muera fuera de Jerusalén. ¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas, y apedreas a los que te son enviados!...
Estamos viendo que Cristo dice que
quien mata a los profetas es la iglesia. Recuerde que la Iglesia es el Israel
del Nuevo Testamento, también llamada Jerusalén. Cristo no está solamente
diciendo que la iglesia mata a los profetas, sino que los profetas son muertos
solamente por la iglesia y no por el mundo. A primera vista esto puede parecer
sorprendente, pero es comprensible cuando nos damos cuenta que el mundo no
distingue entre el verdadero Evangelio y los falsos evangelios. Así que, si
ellos están deseando matar a gente religiosa, matarán a gente de todos los
evangelios. De modo que están realmente matando “gente”. Sin embargo, es la
iglesia la que no quiere el Evangelio verdadero, así como Israel no lo quiso
tampoco. Por tanto, la iglesia enfoca su ataque sobre aquellos del verdadero
Evangelio. Por tanto, ellos son quienes matan a los profetas. Podríamos pensar
que es el mundo quien mata a los profetas, pero al estudiar la Biblia, obtenemos
el mensaje claro de que se trata de la iglesia, el cuerpo externo, que mata a
los profetas.
Aún más enfáticamente, leemos en Mateo 23:34, 35,
donde Jesús acusa a Jerusalén con las palabras:
Por tanto, he aquí yo os envío profetas y sabios y escribas; y de ellos, a unos mataréis y crucificaréis, y a otros azotaréis en vuestras sinagogas, y perseguiréis de ciudad en ciudad; para que venga sobre vosotros toda la sangre justa que se ha derramado sobre la tierra, desde la sangre de Abel el justo hasta la sangre de Zacarías hijo de Berequías, a quien matasteis entre el templo y el altar.
Fíjese en el lenguaje similar a Apocalipsis 18:24:
Apocalipsis 18:24: ... y de todos los que han sido muertos en la tierra.
Mateo 23:35: ...toda la sangre justa que se ha derramado sobre la tierra.
Recuerde que leímos en Juan 16:2 que los
creyentes son echados de las sinagogas (el lugar donde los creyentes se reúnen),
y esto es referido como homicidio sobre los creyentes.
Recuerde que aprendimos también que “Jerusalén”
durante el período de la Gran Tribulación solamente puede ser “las iglesias
y las congregaciones”. Pero Apocalipsis 18:24 enseña que esta organización
homicida es llamada Babilonia.
Dicho sea de paso, nos preguntamos por qué el homicidio
sobre Abel es referido en el contexto de Jerusalén. De este pasaje, aprendemos
que Jerusalén es donde la verdad del Evangelio se exhibe. Es donde el Espíritu
Santo está salvando activamente. Abel fue un verdadero creyente. Por lo tanto,
el Espíritu Santo estaba con Abel.
Por consiguiente, él en su época pudo identificarse
con el lugar Santo. En los días anteriores a que Jesús comenzara a predicar,
Jerusalén había sido también el lugar en el cual estaba obrando el Espíritu
Santo. La presencia de Dios fue simbolizada por el Lugar Santísimo dentro del
templo.
Esto nos ayuda a entender por qué las iglesias y
congregaciones de la era de la iglesia son llamadas Jerusalén. El Espíritu
Santo estaba obrando dentro de ellas para salvar personas.
Esto también explica declaraciones tales como Zacarías
14:2 la cual enseña que Jerusalén será tomada, y la mitad de la ciudad irá
en cautividad y el residuo del pueblo no será cortado de la ciudad. Este versículo
está enseñando que las iglesias y congregaciones son tomadas por Satanás. Los
verdaderos creyentes son echados de las iglesias a raíz de que la abominación
desoladora ha entrado al lugar Santo (Mateo 24:15). Por tanto, ellos tienen que
abandonar la ciudad. Pero no son cortados de la ciudad. Y esto es así porque, a
pesar de que ellos fueron echados de las iglesias y congregaciones, el Espíritu
Santo está todavía en medio; así que espiritualmente todavía están
identificados con Jerusalén.
Otra prueba de que Babilonia se refiere a las iglesias y
congregaciones durante la Gran Tribulación se encuentra en Apocalipsis 18:2,
que dice:
Y clamó con voz potente, diciendo: Ha caído, ha caído la gran Babilonia, y se ha hecho habitación de demonios y guarida de todo espíritu inmundo, y albergue de toda ave inmunda y aborrecible.
Note que este versículo dice que Babilonia “se ha hecho habitación de demonios”. Si Babilonia representara al mundo, Dios no usaría la expresión “se ha hecho” porque desde la caída, el mundo ha sido siempre habitación de demonios. Sin embargo, ahora con Satanás gobernando en la iglesia, la iglesia se ha hecho la habitación de demonios en la Gran Tribulación. Así que, este versículo ayuda a confirmar que hemos comprendido apropiadamente que Babilonia aquí está hablando de las iglesias y congregaciones de nuestro día, la Gran Tribulación.
Regresando a Apocalipsis 18, hemos
aprendido que las iglesias y congregaciones habían sido llamadas Jerusalén
pero ahora son llamadas Babilonia. ¿Cómo puede ser eso?
Para responder a esta pregunta, debemos recordar que
Jerusalén es donde el Espíritu Santo debería estar presente. Esto es así del
mismo modo que Jerusalén en la época de Jesús fue la Ciudad Santa porque en
ella estaba localizado el templo dentro del cual se encontraba el Lugar Santísimo.
Cuando Jesús estaba colgado de la cruz y el velo del
templo fue roto, el Lugar Santísimo ya no fue santo. Por tanto, el templo ya no
era santo y Jerusalén ya no fue más la Ciudad Santa.
La Jerusalén real y su Lugar Santo al continuar
localizado en la tierra se desplazó hacia las iglesias y congregaciones en las
cuales el Espíritu Santo ha estado obrando a través de toda la era de la
Iglesia. Por eso es que en Mateo 24:15, leemos:
Por tanto, cuando veáis en el lugar santo la abominación desoladora de que habló el profeta Daniel (el que lee, entienda)...
Las iglesias del Nuevo Testamento fueron
el Lugar Santo porque Dios, el Espíritu Santo, estaba presente dentro de ellas,
aplicando la Palabra de Dios predicada a los corazones y vidas de quienes Dios
estaba salvando.
Pero II Tesalonicenses 2:7 nos habla de que vendría
tiempo cuando el Espíritu Santo sería quitado de en medio y en Su lugar, el
hombre de pecado (Satanás) estaría gobernando en el templo (las iglesias y
congregaciones). Esto hace un paralelo con lo que leemos en Mateo 24:15, donde
Dios declara que la abominación desoladora (Satanás) estaría en el lugar
Santo (las iglesias y congregaciones en las cuales tiempo atrás el Espíritu
Santo estaba obrando).
Debemos recordar que Satanás espiritualmente es el rey o gobernardor de Babilonia. Si él está gobernando en las iglesias y congregaciones, entonces realmente éstas se han convertido en Babilonia. La iglesia local se ha convertido en ciudadela o palacio del reino de Satanás porque éste está sentado (gobernando) allí. Ahora podemos entender por qué en los Capítulos 17 y 18 y ya en Apocalipsis 14:8, las iglesias son llamadas Babilonia.
Ahora que podemos ver que Babilonia
en los capítulos 14, 17 y 18 de Apocalipsis solamente puede estar refiriéndose
a las iglesias y congregaciones de nuestros días, podemos entender el mandato
que Dios nos ha dado en Apocalipsis 18:4.
En Apocalipsis 18:4, Dios ordena:
Y oí otra voz del cielo, que decía: Salid de ella, pueblo mío, para que no seáis partícipes de sus pecados, ni recibáis parte de sus plagas.
Podemos ver que tenemos nuestro
quinto versículo que está mandando a los creyentes a que tienen que abandonar
las iglesias y congregaciones. También, este versículo es atemorizante, porque
Dios está advirtiendo que si permanecemos allí, estamos sujetos a las plagas.
Las plagas a que Dios se refiere es ser lanzado al infierno para siempre jamás,
es decir, sufrir la condenación eterna. ¡Qué versículo tan espantoso! Quiera
Dios darnos sabiduría para ver la naturaleza tan seria de este asunto y el gran
peligro de permanecer en una iglesia.
Este mandato es paralelo al que se da, por ejemplo, en
Lucas 21:20, 21:
Pero cuando viereis a Jerusalén rodeada de ejércitos, sabed entonces que su destrucción ha llegado. Entonces los que estén en Judea, huyan a los montes; y los que en medio de ella, váyanse; y los que estén en los campos, no entren en ella.
Por eso es que Jesús dijo en Lucas 21:5, 6:
Y a unos que hablaban de que el templo estaba adornado de hermosas piedras y ofrendas votivas, dijo: En cuanto a estas cosas que veis, días vendrán en que no quedará piedra sobre piedra, que no sea destruida.
Si Babilonia se refiriera a las naciones del mundo, entonces la orden de Apocalipsis 18:4 no tendría sentido. Los creyentes no tienen que dejar el mundo, sino que tienen que permanecer en el mundo hasta que Cristo venga o Dios los tome por medio de la muerte. Cuando Cristo venga, sacará a los creyentes de este mundo. Ellos no estarán obedeciendo el mandato de salir por su propia cuenta. La única forma como los creyentes podrían obedecer el mandato de salir del mundo sería matándose a sí mismos, pero eso sería contrario al mandato de Dios de que testifiquen al mundo. Por consiguiente, podemos tener seguridad adicional de que Babilonia se está refiriendo a las iglesias y congregaciones de nuestro día.
Examinemos este asunto un poco más. Uno
podría preguntar inmediatamente: “¿Que no es Babilonia una referencia a todo
el reino de Satanás? ¿Que no está Dios en este mandato simplemente diciéndole
a los creyentes que salgan del reino de Satanás, es decir, que sean salvos?”.
Esto parece ser una declaración plausible.
El problema es que el pueblo de Dios (mi pueblo), son
aquellos a quienes Dios ya ha sacado espiritualmente del reino de Satanás y
trasladado al reino del Señor Jesucristo (Colosenses 1:13). Sin embargo,
habiendo sido hechos ciudadanos del reino de Dios, todavía tenemos que vivir en
este mundo, el cual es la localización del reino de Satanás. La verdad es que
tenemos que vivir en la Babilonia de este mundo, sirviendo a este mundo como
embajadores del reino de Dios. Vivimos en la Babilonia de este mundo como vivió
Daniel y sus tres amigos en su época. La única forma como podemos salir de la
Babilonia de este mundo es muriendo. Sin duda, Dios no está ordenando esto en
Apocalipsis 18:4.
Sin embargo, cuando el rey de Babilonia está reinando
en las iglesias, entonces estas iglesias se han vuelto Babilonia. Entonces
sabemos que nosotros, que somos creyentes, tenemos que salir físicamente de
esta Babilonia espiritual. Esta es una acción que todo creyente debe tomar.
Dios ciertamente está asegurándose de que el verdadero creyente
entienda el mensaje. El mandato es sonoro y claro. Cuando las iglesias y congregaciones son gobernadas por Satanás, cuando el Espíritu Santo ha salido de en medio, cuando la abominación desoladora está en el Lugar Santo, cuando Jerusalén ha quedado rodeada por ejércitos, cuando la Gran Tribulación ha comenzado, los creyentes deben salir de las iglesias. Esta no es una opción, este mandato no es para ser discutido, este mandato no está sujeto a nuestra opinión. Es un mandato para ser obedecido. Aquellos que desobedecen serán incluidos entre los que comienzan a experimentar el juicio de Dios.Y oí otra voz del cielo, que decía: Salid de ella, pueblo mío, para que no seáis partícipes de sus pecados, ni recibáis parte de sus plagas
¡Oh, que todos podamos hacer caso de esta advertencia! Cuando combinamos la terrible advertencia de este versículo con todo lo demás que leemos en la Biblia acerca de este juicio, sabemos que los creyentes dejarán y deben dejar las iglesias locales.
Podemos mirar este asunto desde otro punto de vista. ¿Nos damos cuenta de que cuando una iglesia está sujetando a sus miembros, insistiendo en que ella está permaneciendo fiel y que Dios todavía está salvando dentro de la iglesia, verdaderamente, están invocando la muerte espiritual sobre los que asisten? Si el Espíritu Santo ya no está más en medio de esa iglesia, quienes están presentes han sido atraídos hacia una trampa mortal. Dios ya no está salvando allí y no obstante su confianza es que por estar allí, Dios los podría salvar. ¡Qué situación más horrible! Mientras que están siendo convencidos a que deben permanecer en esa iglesia, no hay posibilidad de que la vida eterna les sea dada. Aun quienes creen que son salvos y están siendo convencidos a permanecer en esa iglesia están en una situación muy peligrosa. Su negativa a salir puede ser evidencia de que no son salvos aunque en sus propios corazones y mentes, ellos estén seguros de que son salvos.
¡Qué peligroso es permanecer en una iglesia!
Debemos recordar que Babilonia es el reino de Satanás y gobernado por Satanás. El mundo entero es su reino porque todos los no salvos del mundo son esclavos de Satanás. Sin embargo, en el mundo, los verdaderos creyentes no adoran a Satanás. Ellos están en el mundo (Babilonia, el reino de Satanás), sirviendo como embajadores del reino de Dios. Están en el mundo, pero no son del mundo. Están en el mundo, dominio de Satanás, pero ellos sólo adoran a Cristo. Ellos son como el pueblo de Judá quienes fueron mandados a que dejaran Jerusalén e ir cautivos a Babilonia y allí tenían que hacer como leemos en Jeremías 29:4-7:
Así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel, a todos los de la cautividad que hice transportar de Jerusalén a Babilonia: Edificad casas, y habitadlas; y plantad huertos, y comed del fruto de ellos. Casaos, y engendrad hijos e hijas; dad mujeres a vuestros hijos, y dad maridos a vuestras hijas, para que tengan hijos e hijas; y multiplicaos ahí, y no os disminuyáis. Y procurad la paz de la ciudad a la cual os hice transportar, y rogad por ella a Jehová; porque en su paz tendréis vosotros paz.
De la misma manera, durante estos días
de la Gran Tribulación los creyentes deben salir de Jerusalén (las iglesias y
congregaciones) y permanecer fuera de las iglesias en el mundo. Allí tienen
ellos que buscar el bienestar de los pueblos del mundo por medio de llevar
diligentemente el Evangelio. Por otra parte, Jerusalén en el año 587 A.C. era
la ciudad en la cual adorar. Pero cayó bajo el gobierno de Babilonia. Por lo
tanto, nadie debía permanecer allí, bajo el juicio de Dios, y perder sus
vidas. Y como aprendimos antes en nuestro estudio, quienes trataron de
permanecer en Jerusalén eventualmente perdieron sus vidas.
Igualmente, la Jerusalén de nuestros días son las
iglesias y congregaciones. Es en las iglesias que la adoración se está
llevando a cabo. Desde el comienzo de la Gran Tribulación, a Satanás se le ha
dado el derecho de reinar en las iglesias, así estas se han vuelto Babilonia de
la cual los creyentes verdaderos deben huir.
De esta manera, no hay contradicción. Tenemos que salir
de Babilonia, de las iglesias, donde se adora a Satanás. Tenemos que salir al
mundo que está también bajo el dominio de Satanás; pero salir como
representantes,
El cual se opone y se levanta contra todo lo que se llama Dios o es objeto de culto; tanto que se sienta en el templo de Dios como Dios, haciéndose pasar por Dios.
Así que, hemos visto cinco mandatos
claros de salir de la iglesia. Dios solamente necesitaba decírnoslo una sóla
vez, pero El nos lo ha dicho por lo menos estas cinco veces. Además, Dios nos
ha dado muchos otros versículos que nos muestran que las iglesias están bajo
el juicio de Dios. Satanás está ahora gobernando, y que el Espíritu Santo ha
sido quitado y con El, la posibilidad de salvación dentro de las iglesias. Con
todos estos versículos, Dios lo ha hecho claro. Si le amamos, debemos dejar la
iglesia. Si no lo hacemos, hemos fallado esta prueba final.*
* Para una discusión adicional de “Un Misterio:
Babilonia” y la orden de salir de ella, por favor, vea el Apéndice A.